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Los 80: La recuperación de la democracia
En esta etapa, INDES asume, junto a otras organizaciones de
la sociedad civil, el desafío de recrear el entretejido
social en los sectores populares, y desde allí, aportar
experiencias y propuestas para las políticas sociales
de la incipiente democracia. Esto llevó, por un lado,
a la promoción de nuevos grupos solidarios locales en
los sectores rurales más postergados del NEA (minifundistas,
aborígenes, mujeres rurales) para afrontar sus problemas
y necesidades más inmediatas. Por otro lado, se facilitaron
espacios de articulación tendientes a la construcción
de organizaciones mayores, con capacidad de representación
de los intereses y demandas del sector ante el Estado. Ejemplos
de ello son el apoyo a la creación de la Asociación
de Pequeños Productores del Chaco, la Coordinadora del
Norte de Misiones y la Federación de Cooperativas de
Corrientes.
La "capacitación" se transformó entonces
en una herramienta principal, concebida como el desarrollo de
metodologías participativas de reflexión - acción.
Esta concepción se aplicó tanto a las actividades
de "asistencia técnica" en los proyectos locales,
como en la formación política y metodológica
de dirigentes y promotores de base.
El
mejoramiento de las condiciones de producción de las
poblaciones rurales más marginadas obligó a la
revisión crítica de las tecnologías vigentes.
INDES encontró entonces una respuesta en las tecnologías
"social y culturalmente" apropiadas, el fortalecimiento
de la producción de autoconsumo y la revalorización
del rol económico y social de la mujer rural. El convenio
con GATE - GTZ permitió la investigación participativa
y sistematización en este campo. Junto con INCUPO y Fundapaz
se acompañó la creación de la Unidad de
Minifundio del INTA, que al incorporar a los pequeños
productores familiares entre sus destinatarios, recurrió
a la experiencia acumulada por las ONG's de desarrollo rural.
El fondo rotatorio de crédito de INDES se transformó
en una herramienta principal para dotar a los proyectos locales
del financiamiento necesario, en un momento en que los pequeños
productores ya no podían acceder a los préstamos
ofrecidos por las entidades financieras.
En cuanto al desarrollo institucional, en esta etapa se afianzó
la descentralización, consolidándose los programas
de las cuatro provincias del NEA con equipos técnicos
interdisciplinarios a quienes se transfirieron metodologías
de trabajo y planificación, locales y equipamiento propios.
Se diversificaron además las fuentes de financiamiento
de la cooperación internacional, principalmente europeas. |
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